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V i s i t a s 

© Asociación Mexicana de Ciencias para el Desarrollo Regional, A.C. 

Contacto: Oficina de la AMECIDER, Instituto de Investigaciones Económicas, IIEc-UNAM. Circuito Mario de la Cueva s/n, Zona Cultural, Ciudad Universitaria, Ciudad de México, C.P. 04510

Tel. Oficina: (55) 56-22-72-50 ext. 42449

Correo-e: amecider@unam.mx

 

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I. JUSTIFICACIÓN Y PROPÓSITO GENERAL  

 

La historia demuestra que los procesos de planeación y gestión pública siempre resultan ejercicios inacabados y en constante construcción. Si bien en cada conclusión de un periodo político-administrativo es conveniente llevar a cabo balances críticos de la acción pública, las transiciones de gobierno también favorecen coyunturas para articular esfuerzos académicos orientados a la reflexión, discusión y formulación de propuestas fundamentadas que puedan enriquecer las futuras agendas públicas más allá de la lógica electoral.


Dado que tanto la culminación de un periodo presidencial como la renovación de varios gobiernos estatales no garantizan por sí mismos cambios cualitativos en el curso de la gestión pública, como se constata a partir experiencias previas, resulta necesario insistir en la necesidad de colocar en la agenda los temas centrales y prioritarios de interés para la sociedad. Bajo este contexto, el desarrollo regional se reconoce como una perspectiva sistémica para la comprensión de la realidad y la atención de diferentes problemas socio-espaciales, por ello se trata de un campo donde confluyen distintas miradas disciplinarias y metodológicas. 


Si bien esta puede ser una ventaja porque se trata de un campo donde convergen distintos abordajes temáticos, es de interés para el presente Encuentro promover la presentación de trabajos orientados al desarrollo regional, la metropolización y la sostenibilidad. Desde estos tres ámbitos se desea fomentar la discusión de propuestas que enfaticen en el análisis de nudos críticos y ejercicios propositivos que puedan retroalimentar las políticas públicas en diferentes escalas. 


Desde lo regional es necesario insistir en la promoción de procesos que contribuyan a la disminución de las desigualdades y favorezcan la cohesión territorial; también es conveniente impulsar aquellos aspectos que posibiliten el aprovechamiento de recursos endógenos y las formas de organización social y de gestión productiva, a fin de afrontar los retos internos y las presiones externas a que se ven sometidas constantemente las regiones de nuestro país. Como parte de la política pública, la dimensión regional del desarrollo representa un instrumento eficaz, escasamente valorado en los ámbitos institucionales en México, que permite articular propuestas con sentido de integralidad, que facilita la coordinación sectorial y promueve las sinergias entre actores; al mismo tiempo favorece el enfoque multiescalar en los niveles de gestión y reconoce la diferencia como rasgo constitutivo de las regiones, lo que permite diseñar intervenciones basadas tanto en su diversidad como en sus especificidades. 


Respecto al segundo tema de interés se parte de considerar que nuestro país se ha desarrollado bajo un complejo proceso de ocupación del territorio. En décadas anteriores pasamos de un país rural a otro predominantemente urbano, sin embargo, recientemente transitamos de un país urbano a otro metropolitano en un lapso relativamente corto. 


La metrópolis, como forma territorial dominante de organización social y económica, plantea procesos contrapuestos, ya que las grandes aglomeraciones demográficas y productivas favorecen ventajas, al tiempo que impone importantes retos asociados a las formas intensivas y extensivas de ocupación del territorio. Problemas como las externalidades negativas que afectan el ambiente, la habitabilidad y la calidad de vida darían cuenta de ello. Sin embargo, uno de los mayores desafíos de las metrópolis en la actualidad es contar con instancias de planeación y gestión en ámbitos donde la coordinación entre municipios y gobiernos estatales resulta imprescindible. 


Finalmente, el tema de sostenibilidad continúa siendo una perspectiva de gran aceptación en las agendas de desarrollo. Más allá del intrincado debate iniciado hace tres décadas tras la aparición del concepto de desarrollo sustentable, actualmente el tema se ha posicionado como un planteamiento central dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible hacia el año 2030,  propuestos por la ONU y adoptados por los 193 Estados miembros de esta organización. En este caso la sostenibilidad se ratifica como un enfoque que favorece  la integralidad y la transversalidad de las políticas públicas en la medida que reconoce la articulación de la dimensión ambiental, la social y la económica. 


En nuestro caso, la idea de vincular sostenibilidad y territorio abre múltiples posibilidades para generar propuestas que pasan por pensar, diseñar e instrumentar estrategias espaciales en función del uso y aprovechamiento de recursos naturales, la equidad social y regional, superación de la pobreza y crecimiento sostenido de la economía. Sobra decir que la sostenibilidad regional ofrece una perspectiva para debatir sobre las racionalidades contrapuestas entre formas diferenciales de uso del territorio y los conflictos de sentido que se derivan de las racionalidades entre actores que tienen intereses disímbolos. 


En función de lo anterior, deseamos estimular el interés de recuperar y posicionar la dimensión del desarrollo regional, la metropolización y la sostenibilidad en la política pública del desarrollo, considerando que desde lo institucional se pueden canalizar en buena medida las decisiones y orientaciones de interés para la sociedad  en su conjunto y de los ámbitos territoriales a los que pertenecen.