Tema General

La emergencia sanitaria registrada en 2020 y 2021, provocada por la propagación global del virus denominado SARS-COv-2, es un evento sin precedentes con repercusiones en distintas las esferas de la vida social. Un recuento inicial de los principales indicadores ofrece una mirada de la magnitud que ha alcanzado la pandemia de la COVID-19. Hasta principios de abril de 2021 se registraron 130 millones contagios y casi 3 millones de decesos en todo el mundo. América Latina y el Caribe concentran una quinta parte de los contagios y casi una tercera parte de los fallecimientos. México se ubica entre los primeros cinco países con más casos de contagio y presenta la tasa de incidencia de decesos más alta en la región latinoamericana. Como ocurre en la mayoría de los países del globo, las expresiones espaciales de la pandemia suelen tener un comportamiento diferenciado. En el caso de nuestro país, aunque todas las entidades y la mayoría de los municipios han sido afectados en distintas magnitudes, la mayor intensidad y persistencia de la enfermedad se ha registrado en las grandes concentraciones de población asentadas en zonas metropolitanas.


Durante la primera fase de expansión de la pandemia en México, ocurrida en el primer semestre de 2020, se tomaron decisiones institucionales que llevaron al confinamiento, el distanciamiento físico y el paro de sectores considerados no esenciales. El control de actividades sociales y productivas alteraron las rutinas y prácticas sociales de millones de personas, entre éstas sobresalen restricciones en el uso del espacio público, disminución de la movilidad y el cierre de áreas laborales no prioritarias. La emergencia sanitaria ha generado situaciones contrapuestas. Por una parte, se han adoptado modelos de teletrabajo y de enseñanza-aprendizaje a distancia, así como prácticas de consumo basadas en transacciones digitales y distribución de productos a domicilio. Por otro lado, buena parte de la población ha lidiado con problemas de trastornos psicológicos y estrés laboral; en otros casos se ha presentado un aumento de la violencia intrafamiliar y en numerosos hogares niños y jóvenes han decidido por el abandono escolar, debido a dificultadas para adaptarse a las nuevas modalidades de impartición de clases y/o limitaciones para acceder a internet y dispositivos digitales. 


Uno de los efectos inducidos por la pandemia ha sido la crisis económica global. Durante los primeros meses de la emergencia sanitaria numerosas empresas interrumpieron operaciones de manera definitiva o temporal. Bajo el contexto de una pandemia inconclusa que se ha extendido hasta el 2021, algunos sectores se han reactivado de manera parcial y otros siguen a la espera de regularizar operaciones. En México se reconoce una caída del 8.3% del Producto Interno Bruto para el 2020 y una pérdida de al menos un millón de empleos, solo entre abril y agosto del año pasado. La crisis económica ha mostrado un comportamiento diferencial que ha afectado principalmente a segmentos sociales vulnerables, así como empresas y regiones más sensibles a las restricciones que surgieron por el control sanitario. 


Un anhelado regreso hacia lo que se ha denominado “nueva normalidad”, donde la superación del problema se reduce a un asunto de control sanitario y de reaperturas progresivas de las actividades sociales y económicas reflejan la limitada capacidad de respuesta institucional frente a un fenómeno de características sistémicas. Las diferentes formas de riesgo y vulnerabilidad que resultan de los complejos entramados e interacciones sociales, biológicos y ambientales, plantean la necesidad de movilizar distintos saberes y quehaceres desde los espacios que habitamos.  Para darle cuerpo a este propósito, el Comité Organizador de la AMECIDER propuso el tema: “Recuperación transformadora de los territorios con equidad y sostenibilidad”, como eje principal de reflexión y discusión de su 26º Encuentro Nacional Sobre Desarrollo Regional en México. 


Las múltiples facetas de las crisis reveladas por la pandemia obligan a adoptar una perspectiva sinérgica y multidisciplinaria desde las ciencias regionales que ayude a comprender cómo los contextos sociales y culturales modulan los factores de riesgo y vulnerabilidad de la población frente a eventos críticos como la pandemia o de otra naturaleza. La idea de “Recuperación transformadora” invita a reflexionar sobre nuevas miradas que contribuyan a la construcción de “otras” territorialidades bajo principios de equidad y sostenibilidad. 


La perspectiva de equidad implica, tanto acciones relacionadas a la reducción y erradicación de múltiples formas de desigualdad, violencia e injusticia, como aquellas orientadas a mejorar las condiciones de inclusión social y cohesión territorial. La sostenibilidad es un principio que se sugiere incorporar en la orientación de los trabajos, a partir de propuestas que impliquen el sentido de preservación, reproducción y continuidad de la vida en su sentido más amplio.     


La sede del 26º Encuentro de la AMECIDER será por segunda ocasión un estado del norte de México, por ello y en aras de alentar la participación de la comunidad académica de Chihuahua y las entidades que integran la franja fronteriza septentrional de nuestro país, se hace un llamado a postular trabajos desde estos ámbitos, atendiendo el tema general de Encuentro y las especificidades propias de esta región, de acuerdo con las siguientes consideraciones: 

 

  • La región norte de México, mantiene históricamente una posición estratégica por la vecindad con los Estados Unidos y las relaciones transfronterizas que se han profundizado desde hace más de 25 años, como resultado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), recientemente renombrado por México como Tratado Comercial México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC). La conformación de las cadenas de valor en América del Norte ha favorecido el desarrollo de importantes plataformas de producción y exportación de la industria electrónica, automotriz y aeronáutica. Considerando esta situación, resultará de interés que se presenten trabajos que analicen la dinámica de los mercados laborales regionales, los procesos de reestructuración productiva territorial, la integración de clúster exportadores, los factores de competitividad regional y los procesos de gobernanza que ocurren en uno de los espacios transfronterizos de mayor interacción en el mundo. 

 

  • La franja septentrional de México alberga un sistema urbano disperso y con ciudades de menor jerarquía en comparación al resto del país. Una significativa parte de la población de esta región se concentra en las 16 ciudades ubicadas a lo largo de la línea fronteriza que mantienen importantes relaciones con sus contrapartes en EUA; otra proporción de población se asienta en las capitales estatales, las que representan, en algunos casos, los nodos de los subsistemas de ciudades de esta región. Los centros urbanos del norte registran tasas de crecimiento poblacional y económico más altas en el contexto nacional debido a sus reciente dinámicas migratorias y producto de inversiones foráneas. Diversos centros urbanos de esta región han sido escenario de intensos flujos de personas, de circulación de productos ilícitos y de participación de organizaciones criminales. Los complejos entornos socio-espaciales que tienen lugar en las ciudades del norte del México plantean la oportunidad de presentar resultados de investigación que analicen los efectos de las dinámicas migratorias locales y transfronterizas, los procesos acelerados de urbanización y metropolización, así como la estigmatización de los estados y ciudades fronterizas asociados a los entornos de inseguridad y violencia.

 

  • El Estado de Chihuahua comprende el territorio más extenso de nuestro país y detenta un importante potencial de recursos que le han permitido despuntar en diversas actividades, destacando su primer lugar en la producción de quince productos agrícolas, el segundo en recursos forestales maderables y se mantienen entre los primeros en productos derivados de la minería metálica y no metálica; en esta última cabe destacar las importantes reservas de litio descubiertas recientemente, lo cual podría fortalecer su potencial minero en la medida que constituye uno los recursos estratégicos de mayor demanda en el siglo XXI. A partir del desarrollo de estas actividades, resulta de interés que se postulen trabajos sobre la formación y desempeño de sistemas productivos locales; estrategias de innovación productiva regional; formas de conservación y aprovechamiento sostenible de recursos, así como análisis de externalidades negativas causadas por las actividades extractivas y conflictos derivados por la competencia de recursos hídricos.

 

  • El aprovechamiento del patrimonio natural, histórico y cultural de Chihuahua le han permitido impulsar en los últimos años la actividad turística. La Sierra Madre Occidental alberga atractivos paisajes y pueblos originarios, como los Rarámuris, depositarios de una cultura milenaria que distingue a esta entidad. Diversas ciudades albergan sitios históricos, unos reconocidos por su herencia colonial y por su un valor simbólico, al ser escenarios de hechos importantes que tuvieron lugar durante los movimientos de independencia, el periodo de resistencia a la invasión francesa y la Reforma que encabezó el presidente Juárez, así como la Revolución Mexicana. Por ello, los aspectos vinculados a las políticas del patrimonio material e inmaterial y el impulso reciente de circuitos de turismo presentan la oportunidad de analizarse en el marco del Encuentro.
     

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Contacto: Oficina de la AMECIDER, Instituto de Investigaciones Económicas, IIEc-UNAM. Circuito Mario de la Cueva s/n, Zona Cultural, Ciudad Universitaria, Ciudad de México, C.P. 04510

Tel. Oficina: (55) 56-22-72-50 ext. 42449

Correo-e: amecider@unam.mx

 

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