
RELATORÍA
El 30º Encuentro Nacional sobre Desarrollo Regional, AMECIDER 2025, abordó de manera general, el Desarrollo Regional Sustentable e Inclusivo en el nuevo contexto global en sus doce ejes temáticos. A continuación, se presenta una síntesis de los hallazgos clave.

Universidad Autónoma de Aguascalientes
En la discusión de los trabajos se destacaron algunos temas importantes que demuestran que los estudios del desarrollo regional tienden hacia las discusiones contemporáneas sobre la globalización y el desarrollo regional sustentable, lo cual requiere de una base teórica y metodológica especializada. Una de estas discusiones se presentó con el tema de la situación agropecuaria y agrícola en el país, donde se evidenció que está perdiendo espacio e importancia económica cediendo su lugar al crecimiento urbano. Sin embargo se puntualizó que su solución sería posible si se implementa la economía social, solidaria y cooperativa con el capital humano prevaleciente en el sector, no sin reconocer que existen desafíos relacionados con la transferencia del conocimiento en materia cultural, organizacional, financiera, marco regulatorio y diversidad de las empresas, aunado a las restricciones en cuanto a la especialización económica, la cobertura educativa y de salud, la brecha salarial por municipio y por subsector, y la generación de políticas públicas.
De igual manera se destacó un conjunto de temas diversos como la geoeconómica, comercio, geopolítica, derechos humanos, diplomacia internacional y comunidades transfronterizas. En este escenario se concluyó que Estados Unidos ha venido perdiendo posicionamiento, a la vez que China ha entrado en un proceso de ascenso en su influencia a nivel internacional; por su parte, la Unión Europea pasa por momentos complejos para su sobrevivencia, mientras que Rusia lucha por tener una hegemonía territorial. Sin embargo, el tema de derechos humanos que está poco estudiado enfrenta diversos retos para su cumplimiento, relacionados con la desregulación de la economía por parte del Estado, el creciente desarrollo tecnológico, la producción con jornadas de trabajo flexible, la mundialización de los mercados financieros, la prevalencia de organismos internacionales que influyen en el establecimiento de políticas monetarias en los países y la reducción del Estado de bienestar. De este modo se señaló que la planificación territorial debe orientarse hacia un modelo de desarrollo equitativo, que articule la inserción internacional con la cohesión social y el fortalecimiento del mercado interno.
En cuanto al T-MEC se señaló que ha sido un motor de dinamismo económico para regiones industrializadas, pero también ha profundizado brechas estructurales preexistentes. Igualmente se indicó que en América Latina el desafío es doble: superar las limitaciones estructurales que afectan a la mayoría de sus empresas y construir políticas públicas activas, diferenciadas por tamaño y territorio, que impulsen la transición desde capacidades operativas básicas hacia un aprendizaje tecnológico de mayor complejidad. Por consiguiente, para lograr el desarrollo regional se reconoció la necesidad de diseñar políticas públicas y modelos de transferencia tecnológica que respondan a las características específicas de cada región, considerando la diversidad de estructuras productivas y la heterogeneidad institucional. Estas políticas deben fomentar la cooperación multisectorial, fortalecer la infraestructura científica y tecnológica local.
En temas de pobreza se señaló que es una problemática multifactorial y multidimensional, donde confluyen diferentes aspectos o factores como la precariedad laboral, la presencia de carencias, la exclusión social y la fragmentación territorial, las cuales se han formado de manera estructural y se encuentran arraigadas en las sociedades. Los resultados más relevantes mostraron la existencia de desigualdad económica, estratos regionales de rezago económico-social y precariedad laboral; destacan con mayor intensidad y proporción las regiones y localidades del sur de México presentando además las problemáticas referentes a disparidades sociales, y brechas salariales y educativas de género. Se evidenció también a la población pobre en diferentes sectores económicos, como en los servicios, comercio y agropecuarios, por lo que se declaró que la superación de la pobreza requiere una visión integradora de la política social y pública encaminadas al acceso de los derechos de la población, como el derecho a la educación, a una vivienda digna con agua potable, así como el derecho a la seguridad social, seguridad alimentaria, incluyendo especialmente a la población indígena y políticas de equidad de género.

Unidad de Estudios Avanzados
El capital humano, pilar del desarrollo endógeno se definió como un recurso indispensable que contribuye al funcionamiento eficiente de las empresas, además de la innovación y la tecnología. Salió a relucir la Inteligencia Artificial (IA) con relación al desarrollo local donde se prevé muchas posibles aplicaciones tanto en el ámbito administrativo, rural como sociocultural. Sin embargo, su aplicación lleva tanto múltiples oportunidades como desafíos y peligros. En conclusión, la aplicación de la IA puede conformar una herramienta estratégica para el desarrollo local, pero no neutral y se debe aplicar con justicia territorial, equidad y participación comunitaria, con enfoque ético, sostenible y con identidad regional.
En cuanto al desarrollo endógeno, otro tema importante que surgió fue la Economía Social y Solidaria (ESS) como una alternativa que cuestiona la hegemonía del modelo económico liberal-capitalista, y propone reorganizar las relaciones socioeconómica bajo principios éticos, solidarios y democráticos. En México, la ESS se ha consolidado institucionalmente, sin embargo, no se exime de enfrentar retos vinculados a desigualdades territoriales, tensiones doctrinales y limitaciones estructurales. Se enfatizó que para comprender a la ESS se requiere de un análisis que trascienda enfoques puramente económicos, e incluya dimensiones políticas, culturales y territoriales, propias de los sistemas complejos. La implementación de la ESS implica repensar la intervención y límites del Estado, así como de las comunidades y del mercado, sobre todo a la hora de articularse como interventores de valor económico y social. Actualmente y con más impulso desde 2018, la política actual de los Nodos de Impulso a la Economía Social y Solidaria (NODESS), han demostrado que estas alianzas no responden como simples incubadoras de empresas, sino que han servido para la reconstrucción del tejido social, a la vez que promueve la preservación del patrimonio cultural y generan capacidades locales para la detonación de un desarrollo local sostenible. Un tema relacionado fue la inclusión financiera como herramienta poderosa que permite acceder a mayores beneficios financieros a las mujeres para el desarrollo del emprendimiento femenino.
Se destacó las tradiciones y costumbres con relación al desarrollo endógeno de comunidades originarias y se describió el patrimonio cultural como detonante de diversas estrategias para potenciar el desarrollo social, cultural y económico de las regiones especialmente desde el uso de los refrentes simbólicos de los pueblos. Se destacó también los procesos educativos formales e informales para reforzar las identidades y la diversidad cultural como detonadores de las dinámicas regionales, subrayando la importancia del acceso a la educación de los pueblos originarios y los grupos vulnerables como el de las mujeres artesanas que se destacan como trasmisoras de la cultura tanto en lo tangible como en lo intangible.

Centro de Investigación y Docencia Económicas
En cuanto al turismo se resaltó el tema del patrimonio arquitectónico y su contribución a la identidad local y a la generación de plusvalía. Se reconoció que su impacto económico y social depende también de factores físicos, económicos, institucionales y socioculturales, como el clima, la ubicación, la infraestructura y las políticas públicas. Se recalcó que, aunque la conservación patrimonial fortalece la imagen turística, no es por sí sola determinante del desarrollo regional; su efectividad radica en la articulación con estrategias de gestión y planeación territorial. Se recomendó evitar que la gentrificación y la modernización excesiva altere la vocación original del patrimonio, por lo que se recomendó impulsar la restauración con enfoques sostenibles, evaluar el uso contemporáneo de los inmuebles y fomentar la cooperación público-privada para equilibrar conservación, rentabilidad y bienestar social, por lo que el patrimonio cultural debe gestionarse de forma sostenible, equilibrando la preservación con la rentabilidad económica. Así mismo, se recomendó fortalecer la conservación preventiva, mejorar la accesibilidad, reactivar las medidas de salud e higiene y promover la participación de instituciones públicas y privadas
en la preservación del patrimonio como estrategia para el desarrollo regional y la reducción de desigualdades. En cuanto al turismo comunitario se reflexionó en la necesidad de fortalecer la coordinación entre autoridades, instituciones académicas y pobladores para convertir este espacio en un eje de desarrollo económico y social. En general, se planteó que el turismo, para ser un instrumento efectivo de desarrollo regional, debe gestionarse mediante políticas públicas inclusivas, planificación territorial y mecanismos de redistribución económica.
Sobre los factores socioambientales en el desarrollo sustentable de las regiones se declaró que existe una falta de institucionalización homogénea para promover las finanzas verdes y la inclusión financiera ante un México que enfrenta un impacto climático y desigualdad regional profunda. Asimismo, son necesarias estrategias de gobernanza del agua con enfoque sostenible en varias regiones metropolitanas del país debido a la sobreexplotación y urbanización en zonas de recarga del agua. También se expuso la debilidad de políticas públicas referidas a la gestión del riesgo por la vulnerabilidad ante el cambio climático, y las externalidades negativas de las llamadas energías limpias o renovables.
En cuanto a política económica, se discutió los impactos de la regulación fiscal en las empresas en el país y los factores económicos e institucionales que influyen en el cumplimiento de las obligaciones fiscales. Se señaló que el gasto federalizado en México ha disminuido y se está dando un proceso de centralización, además de que la designación de los presupuestos se ve afectado por la concentración del poder de un partido político en las cámaras legislativas.
En términos del mercado de trabajo, la globalización generó una reconfiguración económica del mercado nacional, buscando la atracción de la inversión extranjera, sin embargo, los beneficios de las grandes transnacionales esperados como la generación de empleo y crecimiento económico, no son del todo claros, ya que es necesario analizar las percepciones de los trabajadores con la finalidad de identificar la posibilidad de los empleados de cubrir sus necesidades en un mundo cada vez más demandante.
La dinámica territorial fue un tema de reflexión profunda sobre las conexiones entre los aspectos macroeconómicos y las condiciones de vida cotidiana, abordados desde una postura crítica sobre los efectos colaterales de los procesos económicos y los crecientes riesgos que enfrentan las comunidades.
Se planteó la necesidad de retomar una visión regional para comprender las transformaciones territoriales en México, profundamente marcadas por desigualdades estructurales, políticas fragmentadas y mercados inciertos, insistiendo en la necesidad de contar con enfoques y políticas integrales para avanzar hacia un desarrollo regional más justo y sostenible.
Es así como el desarrollo regional se propone con un enfoque sustentable e inclusivo en el nuevo contexto global, reconocer que no solo la estructura institucional dentro del territorio es la que impacta en el desarrollo, sino también una serie de actores que se relacionan y que realizan procesos dinámicos con distintas redes de producción, distinguiendo que la complejidad reside en el propio dinamismo de las interacciones y procesos como entre las estructuras institucionales cambiantes. En este sentido, el desarrollo regional dentro de la globalización es un resultado directo de la capacidad de los actores y de la sociedad local para estructurarse y movilizarse, con base en sus potencialidades y su matriz cultural, para definir, explorar sus prioridades y especificidades en la búsqueda de colaboración y competitividad en un contexto de rápidas y profundas transformaciones.

